Modelo de artículo pre-capitalista sobre la crisis de la universidad pública
Uno de los principales problemas de la economía española -y de los que apenas se habla- es la crisis de la Educación Superior pública. La universidad pública española, salvo honrosas excepciones, no tiene ni los medios, ni las normas, ni el talento necesario para educar bien a sus alumnos.
Mi observación está basada en mi propia experiencia como estudiante en universidades públicas en España, Estados Unidos y Francia. En los países desarrollados la metodología de estudio no es la de la clase presencial en la que el profesor llega a clase, suelta su rollo y se marcha, mientras los alumnos se limitan a tomar apuntes. En los países desarrollados la metodología de estudio no es la de la clase presencial en la que el profesor llega a clase suelta su rollo y se marcha, mientras los alumnos se limitan a tomar apuntes. Ni por supuesto los profesores son gente que nunca ha ejercido la actividad sobre la que enseñan.
En otros países, las clases son impartidas por profesionales contrastados y con experiencia laboral en la disciplina y que, usando la metodología del caso, dan protagonismo a los alumnos, les enseñan a pensar y evitan el exceso de teoría. El aprovechamiento de las nuevas tecnologías en la enseñanza es muy grande y todos los profesores usan ordenador y proyector, poniendo sus apuntes y presentaciones a disposición de los alumnos a través de internet. Además, estas universidades tienen acceso wi-fi en todo el campus. Por otro lado, hay un proceso de mejora constante que se traduce en la introducción de cambios que son evaluados de forma habitual por los alumnos. Esto aplica también a los profesores que son evaluados por los alumnos al final de cada curso tomando en consideración todos los aspectos de la formación impartida. En dichas universidades se limita el número de alumnos por clase y se hace una preselección rigurosa para evitar la entrada de jóvenes sin la cualificación o el interés suficiente, asegurando el aprovechamiento de los demás alumnos.
Como se ve, no hace falta ser un genio para transformar la universidad pública española. Quizás lo que se necesita de verdad son ganas de dejar de lado determinados intereses gremiales (los de los catedráticos, profesores y funcionarios públicos universitarios) e implantar aquí lo que ya es un éxito en otros países.
Pablo Galiana. Madrid
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Texto a debatir mañana Martes
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