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19.15h

Física. Libro I

Por

Aristóteles

1. Objeto y método de la Física

Puesto que en toda investigación sobre cosas que tienen principios, causas o elementos, el saber y la ciencia resultan del conocimiento de éstos -ya que sólo creemos conocer una cosa cuando conocemos sus primeras causas y sus primeros principios, e incluso sus elementos-, es evidente que también en la ciencia de la naturaleza tenemos que intentar determinar en primer lugar cuanto se refiere a los principios.

La vía natural consiste en ir desde lo que es más cognoscible y más claro para nosotros hacia lo que es más claro y más cognoscible por naturaleza
; porque lo cognoscible con respecto a nosotros no es lo mismo que lo cognoscible en sentido absoluto. Por eso tenemos que proceder de esta manera: desde lo que es menos claro por naturaleza, pero más claro para nosotros, a lo que es más claro y cognoscible por naturaleza.

Las cosas que inicialmente nos son claras y evidentes son más bien confusas; sólo después, cuando las analizamos, llegan a sernos conocidos sus elementos y sus principios. Por ello tenemos que proceder desde las cosas en su conjunto a sus constituyentes particulares; porque un todo es más cognoscible para la sensación, y la cosa en su conjunto es de alguna manera un todo, ya que la cosa en su conjunto comprende una multiplicidad de partes.

Esto mismo ocurre en cierto modo con los nombres respecto de su definición, pues un nombre significa un todo sin distinción de partes, como por ejemplo «círculo», mientras que su definición lo analiza en sus partes constitutivas. También los niños comienzan llamando «padre» a todos los hombres, y «madre» a todas las mujeres; sólo después distinguen quién es cada cual.

2. Número de los principios.

El ser no es uno como suponen Parménides y Meliso. Tiene que haber necesariamente o un principio o muchos. Si sólo hay uno, tendrá que ser inmóvil, como dicen Parménides y Meliso, o estar en movimiento, como afirman los físicos, algunos de los cuales dicen que el primer principio es el Aire, otros que el Agua. Pero si hay muchos, tendrán que ser o finitos o infinitos. Si son finitos y más de uno, entonces serán dos o tres o cuatro o cualquier otro número. Y si son infinitos, entonces o pertenecerán a un único género, diferenciándose sólo en la figura, como afirma Demócrito, o serán diferentes o incluso contrarios en especie.

Los que buscan cuántos entes hay realmente proceden de la misma manera, pues pretenden saber si lo que constituye primariamente a los entes es uno o múltiple, y en el caso de que sean múltiples, si son finitos o infinitos. Por lo tanto, éstos también investigan si los principios o los elementos son uno o muchos.

Ahora bien, examinar si el Ser es uno e inmóvil no es tarea propia de la Física, pues así como el geómetra no tiene argumentos contra quien niegue los principios de la geometría -tendría que remitirse a otra ciencia o una ciencia común a todas-, lo mismo le sucede también a quien estudia los principios. Porque si sólo hay un ente, y es uno de la manera mencionada, entonces ya no hay un principio, puesto que todo principio es tal si es principio de uno o de muchos entes. Examinar si el Ser es uno en ese sentido es, pues, como discutir cualquiera de las otras tesis que se presentan sólo por discutir, tales como la de Heráclito o la de que el Ser es un único hombre, o es como refutar una argumentación erística, tal como la de Meliso o la de Parménides (pues ambos parten de premisas falsas y sus conclusiones no se siguen; la de Meliso es más bien tosca y no presenta problemas, pero si se deja pasar un absurdo se llega a otros, y en eso no hay ninguna dificultad).

Por nuestra parte damos por supuesto que las cosas que son por naturaleza, o todas o algunas, están en movimiento; esto es claro por inducción. No estamos obligados a refutar toda doctrina adversa, sino sólo cuantas concluyen falsamente de los principios de una demostración; en caso contrario, no. Así, por ejemplo, es propio del geómetra refutar la cuadratura del círculo por medio de los segmentos, pero refutarla por el método de Antifonte no es tarea propia de un geómetra. Pero como ellos plantean importantes problemas de orden físico, aunque su estudio no verse sobre la naturaleza, quizás sea conveniente decir algo al respecto, ya que este examen tiene interés para la filosofía.

El punto de partida más apropiado será ver qué es lo que quieren decir cuando afirman que todas las cosas son una unidad, puesto que «ser» se dice en mucho sentidos. ¿Acaso que todas son sustancias o cantidades o cualidades? ¿Acaso que son una única sustancia, como por ejemplo «un» hombre, o «un» caballo o «un» alma, o que son una única cualidad, como por ejemplo «blanco» o «caliente» o alguna otra similar? Todas estas alternativas son muy diferentes y no es posible afirmarlas a la vez. Porque si el Todo fuese un todo de sustancia y también de cantidad y de cualidad, estén o no separadas entre sí, habría muchos entes. Y si todas las cosas fuesen cualidades o cantidades, haya sustancia o no la haya, entonces sería absurdo, si hay que llamar absurdo a lo imposible. Porque ninguna de éstas puede existir separadamente, excepto la sustancia, ya que todas ellas se dicen de la sustancia como su sujeto.

Meliso afirma que el ser es infinito. El ser sería entonces una cantidad, porque lo infinito es infinito en cantidad, pues ninguna sustancia puede ser infinita, ni tampoco una cualidad ni una afección, salvo que lo sean accidentalmente, esto es, si cada una fuese al mismo tiempo una cantidad. Porque para definir el infinito tenemos que hacer uso de la cantidad, no de la sustancia ni de la cualidad. Luego, si el ser es sustancia y cantidad, es dos y no uno. Pero si sólo es sustancia, entonces no será infinito ni tendrá magnitud alguna, porque tener una magnitud sería tener una cantidad.

Además, puesto que el «uno» mismo, como el ser, se dice en muchos sentidos, hay que examinar en qué sentido dicen que el Todo es uno. Porque se dice de algo que es uno si es continuo o si es indivisible o si la definición de su esencia es una y la misma, como la bebida espirituosa y el vino.

Si el Todo es uno por ser continuo, entonces el Uno es lo múltiple, pues lo continuo es infinitamente divisible. (Hay, por cierto, una dificultad sobre la parte y el todo, aunque quizás no sea relevante para esta discusión, sino sobre la parte y el todo tomados en sí mismos, a saber: si la parte y el todo son una misma cosa o son varias, y de que manera son una o varias, y si son varias, de qué manera son varias. La misma dificultad se plantea en el caso de que las partes no sean continuas. Y también, si cada parte es una con el todo por ser indivisible, cabe preguntarse si cada parte será una con cada otra.)

Pero si el Todo es uno en cuanto que es indivisible, ninguna cosa tendrá cantidad ni cualidad, ni el ser será infinito, como quiere Meliso, ni tampoco finito, como afirma Parménides; porque aunque el límite es indivisible, lo limitado no lo es.

Y si todos los entes son uno por tener la misma definición, como un vestido o una túnica, entonces se vuelve a la doctrina de Heráclito, pues en tal caso ser bueno será lo mismo que ser malo, ser bueno lo mismo que ser no-bueno, y por tanto serán lo mismo bueno y no-bueno, hombre y caballo, y ya no se podrá afirmar que todas las cosas son una unidad, sino que no son nada; lo que es de una cierta cualidad será lo mismo que lo que es de una cierta cantidad.

Los antiguos más próximos a nosotros se sentían perturbados ante la posibilidad de que una misma cosa resultase a la vez una y múltiple. Por eso algunos, como Licofrón, suprimieron el «es»; otros modificaron la forma de las expresiones, diciendo, por ejemplo, «hombre blanqueado» en lugar de «el hombre es blanco», «camina» en lugar de «está caminando», a fin de evitar que lo uno se hiciera múltiple si se le añadía el «es», como si «uno» y «ser» sólo tuviesen un único significado. Pero los entes son muchos, o por definición (por ejemplo, «ser músico» es distinto de «ser blanco», aunque ambos sean un mismo hombre; de esta manera lo uno puede ser múltiple), o por división (como el todo y sus partes). Ante esto se quedaban perplejos, pues tenían que admitir que lo uno era múltiple, como si no fuera posible que una misma cosa sea una y múltiple sin oposición, pues lo que es uno puede ser uno en potencia o uno en acto.

3. Refutación de la tesis «el Ser es uno»

Si procedemos de esta manera, parece imposible que todos los entes sean uno, y los argumentos utilizados para probarlo no son difíciles de refutar. Porque tanto Parménides como Meliso hacen razonamientos erísticos (ya que parten de premisas falsas y sus conclusiones no se siguen; el de Meliso es más bien tosco y no presenta problemas, pero si se deja pasar un absurdo se llega a otros sin dificultad).

Es manifiesto que Meliso comete una falacia, pues piensa que si «todo lo que ha llegado a ser tuvo un comienzo», entonces «lo que no ha llegado a ser no lo tiene». Y también es absurdo suponer que todo tiene un comienzo, no del tiempo, sino de la cosa, y que tiene que haber un comienzo no sólo de una generación absoluta, sino también de la generación de una cualidad, como si no pudiese haber cambios instantáneos.

Además, ¿por qué el Todo, si es uno, tiene que ser inmóvil? Si una parte del Todo que es una, como esta parte de agua, puede moverse en sí misma, ¿por qué no ha de poder hacerlo el Todo? ¿Y por qué no puede haber alteración? Por otra parte, el Ser no puede ser uno en cuanto a la forma, sino sólo en cuanto a la materia -de esta unidad hablan algunos físicos, pero no de la otra-; pues un hombre y un caballo son distintos en cuanto a la forma, y también lo son los contrarios entre sí.

A Parménides se le pueden hacer las mismas objeciones, aunque hay también otras que se le pueden aplicar con más propiedad. Se le refuta mostrando que sus premisas son falsas y sus conclusiones no se siguen. Sus premisas son falsas porque supone que «ser» sólo se dice en sentido absoluto, siendo que tiene muchos sentidos. Y sus conclusiones no se siguen, porque si sólo hubiese cosas blancas, y si «blanco» sólo tuviese un significado, lo que es blanco sería sin embargo múltiple y no uno. Lo que es blanco no sería uno ni por continuidad ni por definición. Porque el ser de lo blanco es distinto del ser de aquello que lo recibe, aunque lo blanco no exista separadamente, fuera de lo que es blanco; pues lo blanco y aquello a lo que pertenece no se distinguen por estar separados sino por su ser. Esto es lo que Parménides no vio.

En efecto, forzosamente Parménides está suponiendo no sólo que «es» tiene un único significado, sea cual sea aquello a que se atribuya, sino también que significa «lo que propiamente es», y «es uno» «lo que propiamente es uno». Pero entonces «ser» ya no será un atributo, porque un atributo es aquello que se predica de un sujeto; por lo tanto, si «ser» fuese un atributo, aquello a lo que se atribuya no será, ya que sería algo distinto de lo que es; luego algo que no es. Por lo tanto, «lo que propiamente es» no podrá predicarse de algo, pues no sería ente aquello de que se predique, a menos que se admita que «es» tiene más de un significado, de tal manera que cada cosa sea un cierto ser. Pero se ha supuesto que «es» sólo tiene un significado.

Pero, por otra parte, si «lo que propiamente es» no es atributo de algo, sino que se le atribuye alguna otra cosa ¿por qué «lo que propiamente es» ha de significar el «es» más bien que el «no es»? Porque en el supuesto de que «lo que propiamente es» no sólo «es» sino que también es «blanco», lo que es blanco no sería «lo que propiamente es» (ya que el ser no puede pertenecerle, porque lo que no es «aquello que propiamente es», no es); luego lo blanco no es, y no se trata de que no sea en un sentido particular, sino que no es en absoluto. Luego «lo que propiamente es» no es, porque si se dice con verdad que es blanco, esto significa decir que no es. Por consiguiente, también «blanco» tendrá que significar «lo que propiamente es»; pero entonces «es» tendría más de un significado. Además, si el ser es «lo que propiamente es», entonces no tendrá magnitud , porque en tal caso el ser de cada una de sus partes sería distinto.

Por otra parte, que «lo que propiamente es» es divisible en otros que «propiamente son», es también evidente desde el punto de vista de la definición. Por ejemplo, si «hombre» fuese «lo que propiamente es», también «animal» y «bípedo» tendrían que ser «lo que propiamente es». Porque, si no lo fueran, serían entonces atributos del hombre o de algún otro sujeto. Pero ambas alternativas son imposibles.

Se entiende por atributo: o bien lo que puede pertenecer o no pertenecer a un sujeto, o bien aquello en cuya definición está presente <el sujeto> del cual es un atributo o bien aquello a lo que pertenece la definición del sujeto del cual es un atributo. Por ejemplo, «estar sentado» es un atributo separable, pero «chato» no puede definirse sin la definición de «nariz», de la cual decimos que pertenece como un atributo. Además, la definición del todo no está presente en la definición de cada una de las partes o elementos de lo que se define; por ejemplo, la definición de «hombre» no está incluida en la de «bípedo», ni la de «hombre blanco» en la de «blanco». Si esto es así, y si «bípedo» es el atributo de «hombre», entonces o bien «bípedo» tendrá que ser separable de «hombre», de tal manera que podría haber hombres que no fuesen bípedos, o bien la definición de «hombre» tendrá que estar presente en la definición de «bípedo»; pero esto es imposible, porque «bípedo» está contenido en la definición de «hombre».

Y si «bípedo» y «animal» fuesen atributos de otra cosa y si ni uno ni otro fuesen «lo que propiamente es», entonces «hombre» sería también un atributo de otra cosa. Pero «lo que propiamente es» no puede ser atributo de nada, y aquello de lo cual se predican ambos y cada uno en particular («bípedo» y «animal») tiene que ser también aquello de lo cual se predica el compuesto («animal bípedo»). ¿Tendremos que decir, entonces, que el Todo está compuesto de indivisibles?

Algunos nos han transmitido ambos argumentos: a) el que afirma que todas las cosas son una, porque «ser» sólo significa una cosa, con lo cual supone que el no ser es, y b) el argumento de la dicotomía, que supone magnitudes indivisibles. Pero evidentemente no es verdad que, si «ser» sólo significa una cosa y no es posible al mismo tiempo la contradicción, entonces el no-ser no es. Porque nada impide que haya, no el no-ser absoluto, sino un cierto no-ser. Por otra parte, es absurdo decir que Todo es uno porque no puede haber nada fuera del Ser mismo. Pues ¿qué se ha de entender por el Ser mismo sino «lo que propiamente es»? Pero si esto es así, nada impide que las cosas sean múltiples. Es evidente, entonces, que el ser no puede ser uno en ese sentido.

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8. Solución de las dificultades de los antiguos

Que sólo de esta manera se pueden resolver las dificultades de los antiguos, lo vamos a mostrar ahora.

Los que primero filosofaron, al indagar sobre la verdad y la naturaleza de las cosas se extraviaron, como empujados hacia un camino equivocado por inexperiencia, y dijeron que ninguna cosa puede generarse o destruirse, puesto que lo generado tendría que llegar a ser o del ser o del no-ser, pero ambas alternativas son imposibles; porque de lo que es no puede llegar a ser, puesto que ya es, y de lo que no es nada puede llegar a ser, puesto que tendría que haber algo subyacente. Y así, extremando las consecuencias inmediatas, llegaron a afirmar que no existe la multiplicidad, sino sólo el Ser mismo. Tal fue la opinión que adoptaron por las razones expuestas.

Nosotros, por el contrario, decimos que «llegar a ser de lo que es o de lo que no es» o «lo que no es o lo que es ejerce o experimenta alguna acción, o llega a ser algo particular» en nada se diferencia del médico que ejerce o experimenta alguna acción, o de algo que llega a ser por obra del médico. Porque, así como estas expresiones tienen un doble sentido, es claro que cuando se dice «de lo que es» o «lo que es ejerce o experimenta alguna acción» también tienen doble sentido. Así, un médico construye una casa, no en cuanto médico, sino en tanto que constructor, y llega a ser canoso no en cuanto médico, sino en tanto que tenía pelo negro; pero en cuanto médico cura o pierde la capacidad de curar. Y puesto que hablamos con toda propiedad cuando decimos que el médico ejerce o experimenta algo, o que por obra del médico algo llega a ser, sólo si en tanto que médico actúa o experimenta o llega a ser algo, es claro que decir «algo llega a ser de lo que no es» significa «de lo que no es en tanto que no es». Pero ellos al no hacer estas distinciones se extraviaron, y de este error pasaron a otro mayor: pensaron que ninguna cosa llega a ser o es de otras, y suprimieron así toda generación. También nosotros afirmamos que en sentido absoluto nada llega a ser de lo que no es, pero que de algún modo hay un llegar a ser de lo que no es, a saber, por accidente; pues una cosa llega a ser de la privación, que es de suyo un no-ser, no de un constitutivo suyo. Pero esto produce estupor y parece imposible que algo llegue a ser así, de lo que no es.

Y de la misma manera afirmamos que nada llega a ser de lo que es, y que lo que es no llega a ser, salvo por accidente. Así esto también puede suceder: que el animal llegue a ser del animal, y un animal particular de un animal particular, como por ejemplo un perro de un perro o un caballo de un caballo. Porque el perro llegaría a ser no sólo de un animal particular, sino también del animal, aunque no en tanto que animal, pues esto ya le pertenecía. Pero si algo llegase a ser un animal y no sentido accidental, no sería entonces de un animal, y si fuese un ente, no sería del ente, ni tampoco del no ente; porque ya hemos dicho que «de lo que no es» significa «de lo que no es en tanto que no es». Con esto no negamos que «toda cosa es o no es».

Esta es, pues, una manera de resolver la dificultad. Pero hay otra, ya que podemos hablar de una misma cosa con respecto a su potencialidad y con respecto a su actualidad; esto se ha determinado con más precisión en otro lugar".

Así, según se ha dicho, se resuelven las dificultades que les forzaron a hacer las supresiones de que hemos hablado; pues fue por ellas por las que los antiguos se apartaron del camino de la generación, la destrucción y el cambio en general. Les habría bastado con mirar esta naturaleza para que se disipase toda su ignorancia.

 

La economia islamica y la usura

Siendo el objetivo básico del Islam la emancipación de la gente de cualquier tipo de esclavitud material o doctrinal, también ha prestado la debida atención en el campo económico a todos los factores que restringen la libertad de acción y llevan a la servidumbre material e intelectual.

Antes de entrar en la discusión detallada de la economía islámica, nos gustaría llamar la atención sobre algunos puntos deducidos de los textos islámicos:

El ser humano debería mantener siempre su libertad y observar que no sea lesionada su dignidad humana. Dice el Imam Ali (P): "No seas esclavo de otros porque Dios te ha creado libre".

Las enseñanzas divinas siempre giran alrededor del principio de justicia, virtud y benevolencia para con los allegados. Se opone y combate a todo lo que sea sucio, indecente, indeseable e injusto. Dice el Corán: "Dios prescribe la justicia, la benevolencia y la caridad para con los cercanos y veda la deshonestidad, lo reprobable y la dependencia. Os advierte, quizá así os dejéis amonestar". (16:90) Por lo tanto el espíritu general que gobierna todas las enseñanzas islámicas consiste en el sometimiento a la justicia, la equidad, el hacer el bien, el cuidado de los parientes y la lucha contra la injusticia y la corrupción. Este es el criterio básico para juzgar las verdaderas enseñanzas del islam en todos los campos.

La tierra y todo lo que hay en ella pertenece a todas las personas y no a alguna clase o grupo en particular. Dice el Sagrado Corán: "La tierra la ha puesto (Dios) al servicio de las criaturas. Hay en ella frutas y palmeras de fruto recubierto, grano de vaina, plantas aromáticas". (55:10 y 12)

Dios ha confiado la tarea de cultivar, utilizar la tierra a los seres humanos. Dice el Corán: "El os ha creado de la tierra y os ha establecido en ella" (11:61)

A Dios le disgusta que los beneficios económicos puedan ser monopolizados por una clase particular o que la riqueza pueda circular solamente entre los ricos. Dice el Sagrado Corán: "Para que no vaya de nuevo a parar a los que de vosotros ya son ricos". (59:7)

Vivir del trabajo de otros y ser un peso para los demás priva del favor de Dios. Dijo el Santo Profeta (BPD): "Maldice a esos que agobian con sus cargas a la gente".

La riqueza debería ser adquirida por medios lícitos y no por medios ilícitos. Dice el Sagrado Corán: "No usurpéis la propiedad de otros por medios injustos". (2:188)

Estos son algunos de los principios generales que siempre deberían ser tenidos en cuenta para identificar los sistemas prácticos del islam, incluyendo su sistema económico.

Hoy día, la mayoría de la humanidad está sumergida en la pobreza, mientras que la miseria, el hambre y la desocupación, elevadas a índices alarmantes, son flagelos tremendos que azotan a muchos pueblos y en gran medida también al nuestro, debido a que gran parte de los países están obligados a sobrevivir bajo lineamientos económicos y políticos dictados desde los centros de poder, llámese F.M.I. o Multinacionales. Estos grandes núcleos de concentración de poder se rigen por una ideología materialista y deshumanizada, poniendo como único objetivo primordial la ganancia desmesurada y absoluta, sometiendo a los pueblos a la degradación moral y la opresión, utilizando la usura como una de sus principales herramientas.

Del estudio de las enseñanzas islámicas en el campo económico llegamos a la conclusión de que este sistema divino ha prestado una profunda atención al rol efectivo de las cuestiones económicas en la vida y ha tomado medidas precautorias contra los efectos dañinos de la injusticia económica.

Con respecto a este tremendo flagelo para la economía que es la usura, el islam dice: "De los trabajos falsos el del peor tipo es la usura la cual debería ser considerada como uno de los tipo de explotación más crueles." El islam se opone severamente a esta sucia forma de explotación bajo cualquier forma que se haga presente.

La práctica de prestar dinero con la condición de que el prestatario la devuelva con una suma adicional es llamada usura.

Hoy en día, la inversión del dinero atesorado en usura por los grandes capitalistas, ha creado una curiosa situación en el mundo económico; ahora los capitalistas controlan tanto el consumo como la producción y los precios. Esta situación ha conducido a la creación de dos clases opuestas: la de los ricos y la de los pobres; la de los hambrientos y los bien alimentados; la de los poderosos y los desvalidos. Este estado de cosas totalmente indeseable puede ser descripto como una esclavitud imperceptible.

Los lineamientos económicos islámicos también se oponen a la paralización del dinero; prohibe que sea sacado de la circulación y atesorado por algunos (capitalistas, usureros, especuladores), el dinero debe ser usado para aumentar la actividad económica, intensificar la producción y crear nuevos trabajos para los miembros de una sociedad, evitando de esa forma el flagelo de la desocupación y la injusticia social. Bajo la economía islámica, si el dinero (en forma de metales nobles: oro y plata) se paraliza, no siendo utilizado durante un año, se le impone una carga de dos y medio por ciento llamado "zakat".

El islam ha formulado normas para desarrollar una economía sana y pujante, una de esas normas es la prohibición de la usura; esta norma fue puesta en vigor por el Sagrado Corán en varias etapas. En la primera etapa la usura fue declarada indeseable y la atención fue puesta en cubrir las necesidades sociales de los necesitados, sin pensar en obtener beneficios.

"Lo que prestáis con usura para que os produzca a costa de la hacienda ajena, no os produce nada ante Dios. En cambio, lo que dais de zakat (caridad) por deseo de agradar a Dios...esos son los que recibirán el doble" (30:39)

En una segunda etapa fueron denunciados los usureros judíos, dado que practicaban la usura a pesar de los mandatos de su propia religión, que se los prohibía. Se les dijo que estaban destinados a un castigo doloroso. "Por usurear cuando ello estaba prohibido, y por haber devorado la hacienda ajena injustamente, a los infieles de entre ellos les hemos preparado un castigo doloroso". (4:161)

En una tercera etapa fueron prohibidos los intereses y pactos exorbitantes: "¡Creyentes! No usureéis, doblando (la ganancia) una y otra vez". (3:130)

Finalmente, en la cuarta etapa, la usura fue abolida completamente y su práctica declarada equivalente a un acto de hostilidad contra Dios y su Mensajero. Se le pidió a los musulmanes que devuelvan lo que habían tomado a manera de interés y se declaró que era una de las condiciones de la Fe.

"¡Creyentes! Temed a Dios y renunciad a los provechos pendientes de la usura, si es que sois creyentes. Si no lo hacéis, podéis esperar la guerra de Dios y de su Enviado!" (2:278/279)

En cuanto a las razones para la prohibición de la usura, han llegado a nosotros una serie de tradiciones de los líderes del islam. Citaremos a continuación una tradición como ejemplo. El Imam Al Rida (P) escribió: "La usura es ilícita porque Dios, el Todopoderoso, la ha prohibido debido a que trae la ruina y lleva al desperdicio la propiedad de la gente. Cuando una persona toma prestado un dirham (moneda de plata de la época) pero devuelve dos, paga uno en devolución del que ha tomado, pero el segundo dirham ha sido desperdiciado. De esta manera una de las personas ha sufrido una pérdida. Por eso Dios ha prohibido la usura".

En esta tradición se ha dado atención a dos razones básicas para la prohibición de la usura: el desperdicio de una parte de los bienes de la persona que paga interés y su transferencia al bolsillo del usurero a cambio de nada. La usura es un tipo de saqueo a la gente y un robo al producto de su trabajo. Es una grave injusticia que prepara el camino para las crisis económicas y hace rico al más rico y al pobre, lo hace más pobre, por lo tanto debe ser impedida; enciende el fuego de la avaricia, fortaleciendo el espíritu de lucro y debilitando la sensibilidad humana y la filantropía.

Normalmente cuando se discute la prohibición de la usura en un sistema económico, inmediatamente se plantea la pregunta: ¿cómo funcionaría entonces el sistema bancario, si los bancos no cobran intereses y está prohibida la usura? Para los que vivimos en un país donde todo el sistema bancario funciona básicamente en base al crédito con usura y la especulación, nos es difícil comprender que haya otra forma de economía y otro sistema bancario.

Los Bancos

La actividad bancaria se puede dividir en dos partes; una que se vincula normalmente a la actividad administrativa del banco e incluye funciones relacionadas con letras de cambio, órdenes de pago y cheques, cuentas corrientes, cuentas de ahorro sin intereses, cambio de divisas, etc. La segunda parte incluye los adelantos o anticipos de préstamos para la actividad agrícola, comercial, industrial, de servicios, construcción, etc. El primer tipo de actividades es útil para los negocios y la vida comercial y no poseen en sí mismo ningún efecto dañino, ni para los individuos ni para la sociedad. Supongamos el caso de un padre que quiere enviar dinero a su hijo que estudia en otra provincia o el de un comerciante que quiere pagar las mercancías compradas por él en otro lugar lejano. Si tuviera que pagar directamente debería viajar y eso produciría un enorme sacrificio, gastos y muchos inconvenientes.

¿No sería mucho mejor tener una institución amplia y de confianza que pueda cumplir con esa función satisfactoriamente a un costo mínimo? Dicha institución es el banco.

Una persona recibe una herencia y desea depositar parte de ese dinero para que el día de mañana, solventar sus gastos, pero tiene miedo de perderla o de que se la roben. Sería una gran dicha que una institución seria guarde sus ahorros y se los devuelva cuando los requiera. Esta es otra útil función del banco.

No se pueden negar estas y otras tantas ventajas del sistema bancario y sería tonto subestimarlo. Los bancos con sus amplias organizaciones y una posición digna de confianza, rinden un provechoso servicio al cubrir tales requerimientos de la vida.

La prohibición de la usura, cualquiera sea la amplitud que abarque, no impide de ninguna manera las actividades bancarias antedichas.

En la sociedad islámica tanto el estado como el individuo pueden edificar instituciones para llevar a cabo funciones como las anotadas, cargando su comisión a porcentaje por los servicios prestados, sin verse por ello envueltos en la usura.

No hay ninguna razón por la que los bancos, en lugar de llevar a cabo transacciones de cuenta corriente sin intereses - dando interés en las cuentas de ahorro y cubrir sus gastos cobrando a los prestatarios una comisión - no fuesen a cargar una comisión adecuada a las cuentas corrientes y cuentas de ahorro de la misma manera que hace con las letras de cambio y las cartas de crédito. De esa manera no solamente serán capaces de cubrir sus gastos sino también de tener un beneficio sin implicarse la usura.

De tal forma, la total prohibición de la usura en el islam, de ninguna manera obstaculiza las actividades bancarias del primer tipo, ni priva a la sociedad musulmana de esas facilidades útiles y beneficiosas en la vida diaria.

En cuanto al segundo tipo de actividad es, en la mayor parte del mundo, donde no apuntan ni siquiera simplemente a un mejor bienestar económico. Su principal objetivo es la usura acompañada de la adquisición del poder y el establecimiento de grandes estructuras. El bienestar económico y el progreso de la industria y el conocimiento en caso de ser tenido en cuenta, ocupan un lugar secundario.

Los bancos están siempre a la expectativa de los proyectos más provechosos para invertir sus capitales en vista a obtener la máxima ganancia. Si en ciertos casos presta dinero para fortalecer la economía de una institución o un país, lo hacen solamente sirviendo a sus propios intereses y no a la institución o país en cuestión.

Los capitalistas que manejan esos préstamos son bastantes hábiles para mantener las fuentes de sus ganancias indefinidamente. Son sanguijuelas discretas (F.M.I.; Deuda Externa). Cuando se fijan a un cuerpo le chupan tanta sangre como para que quede totalmente exhausto. Le dejan algo de vida porque de esa manera pueden continuar manteniéndolo entre la vida y la muerte y sirviendo a sus intereses.

Sin lugar a dudas, las leyes financieras y comerciales islámicas prohiben este tipo de bancos.

Es posible que con dicha prohibición los grandes capitalistas no deseen invertir sus capitales en préstamos bancarios al no estar dispuestos a hacerlo sin ningún interés, planteándose las siguientes cuestiones:

Los grandes proyectos agrícolas, industriales, de transporte y comerciales requieren altas inversiones de capital. Una parte de los mismos es provista normalmente por los bancos; si los intereses sobre los préstamos están prohibidos, la expansión de esas actividades y consecuentemente de la ciencia, la industria y la economía, se verían minadas.

Los préstamos para edificación de la vivienda e inicio de una empresa, aunque sean con intereses, son un medio para el mejoramiento de las capas menos pudientes. Estas capas no deberían ser privadas del único medio del que disponen, debido a la prohibición de la usura.

Solución del problema

Es cierto que la ejecución de un vasto proyecto agrícola e industrial y el progreso científico y técnico en los campos de la industria y la agricultura requieren altas sumas de dinero, pero no es necesario que los grandes capitales fuesen a pertenecer siempre a una persona o a un grupo limitado de ellas y la manera de obtener grandes capitales no se confina a la práctica común de los países capitalistas de tomar préstamos a distintos intereses de los bancos. Los grandes fondos se pueden crear con los capitales pertenecientes a pequeños capitalistas y con la formación de compañías de capital social y sociedades cooperativas, que inviertan en los proyectos de desarrollo. No hay necesidad de buscar ayuda de los grandes capitales y usureros. Los beneficios de tales compañías, si los hay, serán distribuidos entre gran número de individuos, asegurando así la justicia social y previniendo la concentración de la riqueza en manos de un número limitado de capitalistas indulgentes y sensuales.

De esta manera la prohibición de la usura no impide la creación de grandes capitales. Solamente detienen la aparición de grandes capitalistas y eso es lo que quiere el islam.

Además los gobiernos firmes y eficientes pueden invertir en gran escala en una industria de proporciones y en grandes proyectos mucho mejor que los capitalistas privados. En tanto un buen gobierno representa al pueblo, las inversiones hechas por el mismo, serán utilizados de la mejor manera en función de los intereses de la Nación, la nacionalización de las grandes industrias y su actividad en la construcción de represas, caminos, vías férreas y líneas de navegación en el sector público, muestra que la gran inversión no es el monopolio de los usureros y los grandes capitalistas.

Los grandes grupos económicos y las multinacionales no se cansan de repetir,por boca de los lacayos que trabajan para los enemigos de las naciones que quieren ser libres y poder decidir que hacer con sus riquezas y ser artífices de su propio destino. Que los gobiernos no son buenos empresarios ni buenos empleadores y por lo tanto, es mejor dejar la dirección de las cuestiones económicas e incluso de otros sectores del desarrollo, como la educación, la salud, el desarrollo y la construcción, en manos del sector privado, y sometido a la libre competencia. Que los gobiernos deberían abstenerse de involucrarse directamente en esas actividades;los resultados catastróficos que produjo en los países del tercer mundo la implementacion de estas políticas neoliberales están a la vista ,opino que lo correcto es todo lo contrario a esas recetas. El deber de una Nación que quiera crecer en forma independiente, no solamente debe fomentar una política de proyectos especiales y proveer las directrices correctas en interés de la Nación, incluso será deber de los gobiernos fundar bancos especiales en el sector público para proveer créditos sin intereses a los individuos y a las instituciones privadas y así controlar la economía del país. Tal posición dará al gobierno automáticamente una buena oportunidad para preferir el interés de la nación sobre los especiales intereses de los prestadores y cuidar que el capital nacional no caiga en manos de los negociantes y acaparadores privados. El gobierno puede imponer fuertes impuestos sobre los beneficios obtenidos por quienes recibieron esos préstamos. De esta manera puede también controlar la aparición de pequeños capitalistas dedicados al lujo y al libertinaje, evitando profundas desavenencias y divisiones clasistas en la sociedad.

En cuanto a la segunda y tercera cuestión, hay dos maneras posibles de tratarlas:

1) Construcción de sociedades para préstamos sin intereses para individuos o grupos de personas. Dios ha prometido premiar a quienes hagan préstamos sin intereses y consideró este acto superior al de dar limosna o ayuda. Si este trabajo se organiza de una manera apropiada tanto en su criterio como en su publicidad, dichas sociedades necesariamente se harán populares. Actualmente existen tal tipo de sociedades. Estas pueden cargar un porcentaje fijado a sus servicios para cubrir sus gastos diarios, lo que no significa ningún tipo de interés sobre el dinero en préstamo. El balance anual de cuentas no debería arrojar ningún beneficio.

2) El establecimiento de bancos sin interés. Si el método anterior no resulta adecuado, es deber del gobierno fundar bancos con parte del presupuesto público para adelantar préstamos para la agricultura, la industria, la construcción, etc. Para cubrir los gastos diarios, estos bancos pueden cargar gastos por los servicios pero no se debería permitir que cargaran interés sobre el préstamo.

Conclusión

La prohibición de la usura no impide u obstruye el beneficio económico y social que deparan los bancos. Verdaderos bancos que no cobren interés, solamente los gastos por servicios no sólo son lícitos sino deber nacional para la comunidad musulmana en general.
Bibliografía: "Introducción a la filosofía del Islam" de A. Beheshtí y H. Bahonar; Ed. Alborada, Bs. As., 1988

Errektore izateko hautagaien behin betiko aldarrikapena

UPV/EHUko Hauteskunde Batzorde Orokorrak errektore izateko hautagaien behin betiko aldarrikapena egin du, maiatzaren 22an egingo diren hauteskundeei begira.

Apirilaren 21ean batzordeak hautagai bi aldarrikatu zituen behin-behinekoz: Juan Ignacio Pérez  Iglesias jauna eta Antonio Vera López jauna. Bigarrenaren hautagaitzak zenbait akats zituen, eta apirilaren 24ko eguerdiko 12:00ak arteko epea eman zitzaion horiek zuzentzeko.

Egun horretan Vera jaunak dokumentazio osagarria aurkeztu bazuen arren, ez zituen, hala ere, baldintza guztiak bete, behar diren 30 sinadura orijinalen ordez 29 besterik aurkeztu ez zituelako. Bestalde, errektorego-taldearen egitura aurkeztu zuen karguak zehazturik, baina horiek beteko zituzten pertsona biren izena besterik ez zuen eman. Errektore hautatzeko arautegiaren 15. artikuluak dioenez, nortzuk izango diren errektoreordetza gehienen eta Idazkaritza Nagusiko karguen ardura izango dutenak aurkeztu behar dute errektore izateko hautagaiek.

Hortaz, UPV/EHUko Hauteskunde Batzorde Orokorrak hautagai bakarra aldarrikatu du, Juan Ignacio Pérez Iglesias jauna.

Leioa, 2008ko Apirilak 25

Modelo de artículo pre-capitalista sobre la crisis de la universidad pública

Crisis de la universidad pública
3-5-2007 02:47:03

Uno de los principales problemas de la economía española -y de los que apenas se habla- es la crisis de la Educación Superior pública. La universidad pública española, salvo honrosas excepciones, no tiene ni los medios, ni las normas, ni el talento necesario para educar bien a sus alumnos.

Mi observación está basada en mi propia experiencia como estudiante en universidades públicas en España, Estados Unidos y Francia. En los países desarrollados la metodología de estudio no es la de la clase presencial en la que el profesor llega a clase, suelta su rollo y se marcha, mientras los alumnos se limitan a tomar apuntes. En los países desarrollados la metodología de estudio no es la de la clase presencial en la que el profesor llega a clase suelta su rollo y se marcha, mientras los alumnos se limitan a tomar apuntes. Ni por supuesto los profesores son gente que nunca ha ejercido la actividad sobre la que enseñan.

En otros países, las clases son impartidas por profesionales contrastados y con experiencia laboral en la disciplina y que, usando la metodología del caso, dan protagonismo a los alumnos, les enseñan a pensar y evitan el exceso de teoría. El aprovechamiento de las nuevas tecnologías en la enseñanza es muy grande y todos los profesores usan ordenador y proyector, poniendo sus apuntes y presentaciones a disposición de los alumnos a través de internet. Además, estas universidades tienen acceso wi-fi en todo el campus. Por otro lado, hay un proceso de mejora constante que se traduce en la introducción de cambios que son evaluados de forma habitual por los alumnos. Esto aplica también a los profesores que son evaluados por los alumnos al final de cada curso tomando en consideración todos los aspectos de la formación impartida. En dichas universidades se limita el número de alumnos por clase y se hace una preselección rigurosa para evitar la entrada de jóvenes sin la cualificación o el interés suficiente, asegurando el aprovechamiento de los demás alumnos.

Como se ve, no hace falta ser un genio para transformar la universidad pública española. Quizás lo que se necesita de verdad son ganas de dejar de lado determinados intereses gremiales (los de los catedráticos, profesores y funcionarios públicos universitarios) e implantar aquí lo que ya es un éxito en otros países.

Pablo Galiana. Madrid

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Texto a debatir mañana Martes

Plan Bolonia. Universidad crítica

Bolonia se acerca. Dicho así parece que la tierrra pudiese desplazarse por sí misma y esa región de Italia navegase por el Mediterráneo aproximándose lentamente a España. No se trata de eso. Es un acuerdo que va a fectar y ya está afectando a toda la comunidad universitaria.

Son muchos los que se encogen de hombros en señal de ignorancia cuando se les pregunta por este asunto; y también muchos los que ponen cara de rechazo. Lo cierto es que (tanto alumnos como profesores) no sabemos mucho sobre ello y en ocasiones opinamos sin saber demasiado. La culpa no es del todo nuestra.
Faltan espacios de difusión y debate para conocer que es el Espacio Europeo de Educación Superior. Ahora están apareciendo. Por ejemplo, en la URJC existe el Vicerrectorado de Armonización y Convergencia Europea, órgano que no se encuentra en otras universidades de prestigio. Pero a algunos nos parece que es tarde. El acuerdo se firmó sin explicar demasiado a los afectados y ahora aparecen las voces críticas. Ya no podemos echarnos atrás. Estamos en un proceso que debemos afrontar y ya sólo cabe que nos informemos.
Las universidades europeas están haciendo un esfuerzo por unificar sus programas educativos. Lo llevan aciendo desde 1999, cuando los Ministros de Educación de la Unión Europea firmaron la Decalaración de Bolonia. Se trata de un plan de convergencia cuyo objetivo es facilitar el intercambio de estudiantes y titulados en los países de la Unión. También pretende adaptar el contenido de los estudios a las demandas sociales.
El Plan Bolonia, que debe estar implantado antes de 2010, supondrá un cambio de mentalidad. Escepto carreas más complejas como Medicina o Veterinaria, el resto de titulaciones pasarán a ser de tres años. Para completar la formación y espacializarse, los alumnos podrán cursar los másteres oficiales, que serán ofertados por las propias universidades. Los precios oscilan entre los 1000 y los 6000 euros.

Para financiar a los estudiantes aparecen las becas-préstamo. Los alumnos que las soliciten pueden recibir una cantidad de dinero que deberán devolver acuando consigan el sueldo medio. Si en 15 años no tienen un trabajo bien remunerado, quedan exentos de devolver el préstamo.
Los universitarios que estudien dentro del Espacio Europeo de Educación Superior obtendrán un suplemento al título, que describe los estudios cursados y permite la homologación en el resto de países de Europa.


Cuestiones sobre las que reflexionar:

 

  • ¿Falta conocimiento del Plan Bolonia en la comunidad universitaria?
  • ¿Falta difusión del Plan Bolonia por parte de quienes lo promueven?

Muestra en Venezuela

Universidad Central de Venezuela

Pasillo de Ingeniería entre el Decanato y Física Aplicada

Desde el 3  al 12 de noviembre 

Caballo de Troya